Lo único que consiguió fue un aburrimiento marca ACME.
La situación cambió el día que Alicia decidió moverse al lado contrario del camino: caminó encorvada, se ensució la ropa, habló con extraños, se metió en problemas, corrió peligros: salió de casa...
Lo que encontró fue aterrador. A los 30 años se compró una bici y salio de su casa en Acaponeta a las 6:30 de la mañana. Descubrió que el sol no calienta tanto a esa hora y menos si es septiembre, que hay un espacio para rodar libremente por la calzada principal, que el asfalto de la carretera federa 15 está en buen estado, que los trailers de doble remolque cimbran la bicicleta más que un coche, pero el coche asusta más porque hace menos ruido mientras se acerca, que rodar 20 kms. solo acompañada de su hermana por lugares en los que hace tres años descuartizaban personas es suficiente para ganarse el calificativo de 'safada'. Que 20 kms. la separaban de un lugar maravilloso: las cascadas amarradas a rocas que parecían juguetes olvidados por niños gigantes.