Su decisión nunca antes había sido tan firme, pensó mientras abría el portón de entrada a su casa: -¡dejaré de comer pan!, sí, eso haré y perderé peso. Lo que ignoraba antes de cruzar el portón es que la vida te presenta a pequeños hijos de puta, los peores son aquellos que conocen hasta el último gusto personal, conocen el mes de cumpleaños y para manifestar cariño dejan cosas amadas, pero que matan.
Sí, ahí estaba un kilo de su postre favorito.
Al verlo se dijo: - ¡las reglas se hicieron para romperse! Aunque le hubiese gustado romper las piernas del tierno hijo se puta que había llevado aquel regalo.
miércoles, 6 de agosto de 2014
Pan de elote
Etiquetas:
Amigos,
cumpleaños,
regalos
Ubicación:
Burócrata Federal, Tepic
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